Economía y Política

Hablamos de un tema tabú: la deuda israelí
El tercer ítem en el presupuesto del Estado - después de defensa y educación - es el pago de intereses sobre la deuda nacional. Todo este gasto no mejora la seguridad, no desarrolla infraestructuras o no estrecha las brechas socioeconómicas, sin embargo, ni siquiera se consideran la mayoría de los miembros del gabinete, la Knesset o el público.
Los pagos de intereses se llevarán NIS 39,5 mil millones del presupuesto estatal sobre 395 mil millones de NIS del total en 2013 - consumen un 10% del gasto total y el crecimiento proyectado va a NIS 41,7 mil millones del presupuesto de NIS 406 mil millones para el 2014. Será sólo superado por el NIS 51,3 mil millones que se gasta en defensa y el 44,1 mil millones de NIS en la educación, sin contar los 9,1 mil millones de NIS para la educación superior.
Los intereses de este año son 2,3% más que el año pasado y sumarán otro 5,8% en 2014, por el déficit presupuestario, y la incertidumbre de los mercados financieros.
Las cifras de la deuda israelí no son buenas y el público no está familiarizado con ellos. El presupuesto de 2013 incluye los pagos de capital e intereses por importe de NIS 135 mil millones, lo que representa 34% del presupuesto total.
Si el Estado pagara todas sus deudas, no quedaría nada para la defensa.
La mayor parte del pago de la deuda interna se paga con bonos, algunos se negocian en el extranjero: 18 mil millones de NIS por año.
La venta de bonos también cubre el déficit presupuestario, que este año llegará a 4,65% del PIB y en el 2014 se pretende colocar al 3% del PIB. El aumento del déficit presupuestario infla la deuda.
Elevar el objetivo de déficit aliviaría decretos del presupuestario inmediato, pero también sería una carga de deuda más alta en las generaciones futuras y amortizaciones superiores a costa de otros gastos. (Patear el problema para adelante).
Hace dos meses, Lapid quiso aumentar el objetivo de déficit para 2013 a al 5% del PIB, a lo que Netanyahu y el gobernador del Banco saliente de Israel, Stanley Fischer, se opusieron rotundamente. Finalmente se acordó elevar el objetivo a 4,65%.
Para el Ministerio de Hacienda la mejor manera de lidiar con las necesidades presupuestarias, previstas para crecer en el futuro, es liberando recursos presupuestarios internos y para hacer esto debe reducirse la deuda pública: su capital e interés. Esto permitiría una financiación de la educación, la salud, la infraestructura, que aumentaría en el futuro, sin que crezca la presión fiscal.
Mantener un patrón de disminución de deuda con el tiempo mejorará la estabilidad y la credibilidad presupuestaria, permitiendo que la economía tenga mayor margen de maniobra para hacer frente a futuras crisis económicas.